jueves, 22 de junio de 2017

Le viene a la memoria leyéndome



En el libro Mayte, nos cuenta, en el relato del Irremediable: "Ese imparable, irremediable y legítimo deseo que nos invade, solo tiene remedio y es haciéndole caso. Deja que mis susurros te acompañen…“

Evidentemente el relato continua pero me detengo aquí porque es IRREMEDIABLE acercarse a la Feria del Libro, Parque San Telmo de Las Palmas, y dejar que el libro de Mayte Martín nos susurre. Nos invada y conquiste nuestros sentidos. Les dejo un comentario que ya hice sobre el libro allá por diciembre del 2016. ¡Nos vemos Mayte!


Leyendo las “Reflexiones” de Mayte Martin, me viene a la memoria Doris Lessing cuando dijo: La guerra y la memoria no acaban nunca” Mayte Martin escribe con pluma dorada y con un corazón inmenso, sin la rabia de Lessing, pero con el mismo coraje. Juan Rulfo, decía que no podía escribir sobre lo que veía. Seguramente era duro. Y duro es la España actual, con la misma diferencia de clases que entonces, y con voces que se alzan como la de Mayte. Ella, pone voz a los afónicos, esperanza a las miserias, alegrías en las tristezas. “Reflexiones en Blanco y Negro” son de ese calado humano vistos con el enfoque periodístico. No sé en qué orden tiene Mayte la literatura y el periodismo, pero estoy segura que los lleva de la mano. Leerla produce sensación de que lo que dice es lo que una quisiera decir, sin encontrar las palabras que con ella se alian. Esas palabras de aliento para seguir caminando en esta jungla de la vida. No, Mayte Martin no estaría de acuerdo con Rulfo, ella sí escribe lo que ve y lo que siente. Un poco de luz y no más sangre, decía María Zambrano, y leyendo a Mayte pienso que diría: ”Un poco de luz y no más desahucios.” Anabel Villoria .

miércoles, 21 de junio de 2017

Libertad

Anna Moskalkova, derechos reservados.




Es tan libre el pensamiento humano, los deseos, los sueños, las ilusiones... los sentimientos nos pertenecen, nadie tiene la potestad o la capacidad para arrebatarnos lo que sentimos, lo que somos. Cada persona es un mundo, y lo que tengo claro es que las opiniones son tan libres como cada quien quiera pensar, expresar, sentir... pero no te equivoques conmigo, no emitas juicios de valor cuando apenas me conoces. Una es tan libre como tú, siente, piensa, desea, sueña, ama, entrega, vive... pero no te atrevas a medirme. Si quieres hacerlo, hazlo por mis hechos, por mis circunstancias, mis logros, mis fracasos, mis intentos, mi camino... pero no por lo que creas ver en mí, porque casi siempre, casi siempre te equivocarás si no me conoces. 

Debes conocer mi orden del mundo, mis prioridades, mis elementos indispensables. Puedo ser encantadora y cabrona a la vez... puedo ser coqueta y hacerte creer que me interesas en una abrir y cerrar de pestañas, pero no te fíes de mis gestos, cree en mi palabra. No presumo de intelecto, ni puedes jamás saber cuánto sé o no sé. El conocimiento se adquiere, la bondad, el cariño, la humanidad que desprenda cada cual, eso se tiene o no se tiene. Las palabras son tan importantes para mí, que ten por seguro que jamás las pronuncio o escribo, si no son verdad no voy a sostenerlas. Puedo equivocarme y corregir, pero todo aquello que diga en un momento o contexto determinado. Aquello que escriba para ti o por ti… créetelo, mis palabras no saben mentir.©

Sabiduría

Sólo las personas inteligentes saben que la sabiduría surge del corazón, y no de la capacidad para almacenar información...la experiencia vital y los órdenes que pongamos en nuestras vidas, nos hacen más humanos, como dice  mi intelectual amigo  y antropólogo de prestigio internacional, Raúl Sánchez Molina.

lunes, 19 de junio de 2017

Fe

El dejó de creer en el amor y no se dio cuenta que lo único que hacía era acrecentar su fe. Escribía y escribía, no paraba de conjurar a sus demonios e intentar perder sus miedos. A veces fue cobarde, otras veces se entregó y perdió. Lloraba a la mujer que creyó que era la mujer de su vida, y no comprendió que la tenía. Sólo una jugada más, sólo una vuelta de tuerca y estirar la mano para agarrar la suya... no hay dolor eterno, no duele el amor cuando hay dos enamorados. No duele la ausencia cuando se habita en otro corazón, cuando se está, se está.

sábado, 17 de junio de 2017

El gato y lo intrusos

Supongo que pudo pasar una noche cualquiera, pero no, fue aquella y ya forma parte de las leyendas urbanas que invaden las ciudades. Dicen que cuando todos en la casa se fueron a dormir, el gato se dispuso a ejecutar su plan. Necesitaba vengarse de aquellos seres extraños que se apostaban en el salón y no lo dejaban dormir. Hacían ruidos, reían a carcajada y parecía que nadie más que él podía verlos. Tras varias noches de vigilia e intensa vigilancia observó que salían de aquellos cuadros tan feos, oscuros y retorcidos que guardaban en el sótano. Solían salir al rededor de la una de la mañana. Tenía todo preparado, fósforos, gasolina...
Prendió fuego como pudo y salió corriendo. Los fantasmas no perecieron en el intento, no, tras incendiarse media calle fueron volando a la iglesia más cercana y se metieron en la sacristía de donde parece ser nunca más salieron. Usaron viejos manteles y la casulla del cura para esconderse. A veces al terminar la misa del gallo se ve como el pobre cura dialoga con su ropa y el jodío gato se ríe y celebra tener otra casa, en otro barrio.©