viernes, 22 de septiembre de 2017

Ausencia

Donde duele tu ausencia crecen brotes verdes... Sí, allí, donde aulla el silencio, juegan las olas con las conchas y las caracolas. Duerme el sol sobre la espuma del mar.
Allí palpitaron los corazones y flotó una promesa que sonó a decisión, pero no.
Donde duele tu ausencia, ya nada es lo que parece. Sí, allí, donde tiemblan las manos y el alma desnuda pone ojeras a la derrota.

Begoña Zuber, Suiza, derechos reservados.

Un poema en un papel rasgado, jirones en el corazón, un agujero negro donde la ausencia es la nada y la nada, la nada, soy yo.©

martes, 19 de septiembre de 2017

Imaginación

Si sueltas la imaginación y eres capaz de volar, volar muy alto, la altura y la velocidad, desintegrarán los recuerdos que pesen en el bolsillo. 
La punta de tus dedos tocará la espuma de los mares, sintiendo cosquillas que acariciarán el alma. Las nubes te harán flotar y, casi sin querer, el olvido lloverá con lágrimas secas... Mariposas de papel inundarán tu boca de palabras silenciadas y podrás escribir sobre el cauce de los ríos, inventar las frases que quisiste escuchar... todo un festival de risas, de aplausos que el viento trae a tu favor. 
Un dragón que sopla e incendia los rastrojos abandonados, y un caballo que galopa en la línea del horizonte. 
Belleza inaudita, brotes verdes, reflejos dorados, mientras la niebla sacude con destreza la tristeza de los fracasados.
Volar, volar muy alto y dejar que se rompa la imagen que ya no ves en el espejo... 
volar, volar y es ese el inicio del inicio, el inicio de una nueva historia.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Loco fin de semana

Yo estaba loca por ir al planetario, y te había propuesto ir ese fin de semana... pero tu memoria a veces era como espesa nebulosa y olvidabas todo. En cambio habías quedado para ir a casa de los chicos, esos amigos que compartían piso en nuestro madrileño barrio de Salamanca. Una casa antigua, enorme y llena de historias en Ortega y Gasset. Dicen que esa casa señorial perteneció a un Obispo de no sé qué año y ahora sus propietarios que vivían cerca en la calle Castelló, la alquilaban a estudiantes extranjeros. Nuestros amigos franceses, italianos, irlandeses, suizos y japoneses convivían en aquel caserón, vecinos de la Infanta Elena y Marichalar. No recuerdo los nombres de todos, pero sí sus caras, Sumiko la japonesa que nos brindaba sus artes culinarias; Guillaume parisino que no cerraba nunca la puerta del baño. Lionel, el otro francés, que caminaba como un pingüino; Susan irlandesa y otros dos compatriotas, cuyos nombres no recuerdo. Paul, suizo... a todos los conocimos por Claudia, también suiza que vivía temporalmente conmigo. Reconozco que aquel fin de semana fue apoteósico. Me quedé con las ganas de ver las estrellas, pero de su casa nos fuimos a la mía, cuyos vecinos eran más tolerantes a los ruidos, salvo aquella noche que...
Mejor no recordar aquella, jaja. 

Tengo una foto de recuerdo, nos la hicimos en la escalera porque no cabíamos todos en mi pequeño apartamento, pues luego nos mezclamos con los de aquí... chiquillos locos entonces... hoy médicos, empresarios, abogados y abogadas, periodistas, altas directivas, algún antropólogo loco, ingenieros, un politólogo, una jueza... a muchos perdí la pista, de los guiris ya sólo queda Alessandro que se casó con Susana, la nuestra, su "metà" (mitad) como le ha llamado siempre ... creo que todos o la mayoría guardamos esa foto. Si no de forma física, seguro que sí en la memoria, aunque la tuya, me temo, falla todavía.

martes, 12 de septiembre de 2017

Desagües

Hay desagües por los que una se cuela y llega al mar del olvido.
Hay dunas que el tiempo, el alisio, el siroco, e incluso tormentas, traslada grano a grano en nuestro interior.


A veces una misma pasa el rastrillo a la arena de su playa y deja que las olas en la altamar arrastre ese lastre que no volverá.
Hay desagües por los que una se cuela, y llega hasta su propio mar.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Pasó página

Pasó página pero dejó doblada una esquina, y esa esquina seguirá ahí señalada para siempre, esperando que algún día el tiempo borre la marca. 

Quizá debió guardar silencio, ocultar sus palabras. Quizá debió no quererle así. Caminó descalza por el filo de su mente, y sin escrúpulos, él acuchilló la fe que depositó en su amor. 

Espacio, tiempo, mentiras, todo ello forma una paleta de colores absurdos, un cuadro que tal vez admiró antes de ser pintado; un poema que tal vez leyó antes de ser escrito, una obra de teatro que jamás se representó… dolor innecesario de pensamientos que jamás aclaró.

Como rémora pegada a su sombra, a la planta de sus pies… pisó sin compasión la entrega de un alma errante que el destino estampó contra sus manos. Y en algún lugar leyó que la vida no cumplió las promesas que se hicieron un atardecer. Que no acudió a la cita, ni medió explicación cuando el tiempo se echó encima y ni siquiera el frío de la noche lo conmovió.

Él hoy vive triste, si existe, recordando quien fue ella, quién es él, porque cuando la miró a los ojos y se perdió en su interior, ya jamás pudo olvidarla aunque le negó su amor. Incoherente e impreciso, una y mil veces le dio silencios, y como el humo, se esfumó. No hay testigos, ya no es nada, el olvido lo cubrió de polvo y tan sólo le queda un as de corazones y el perfume del adiós.©